¿Qué es el valor en aduana y por qué es importante?

Cuando una empresa importa mercancías desde fuera de la Unión Europea, uno de los datos que debe determinar correctamente es su valor en aduana.

A menudo se piensa que este valor corresponde simplemente al importe que aparece en la factura comercial. Sin embargo, no siempre es así. La normativa aduanera establece cómo debe determinarse y qué conceptos pueden tener que incluirse en el cálculo.

Conocer correctamente el valor en aduana es importante porque interviene en el cálculo de los derechos de importación y puede afectar al coste final de una operación.

El valor en aduana es el valor que se atribuye a una mercancía a efectos aduaneros cuando se importa en el territorio de la Unión Europea.

Su función principal es establecer una base sobre la que puedan calcularse determinados derechos de importación.

El método principal para determinarlo es el valor de transacción, es decir, el precio efectivamente pagado o por pagar por las mercancías cuando se venden para su exportación con destino a la Unión Europea, siempre que se cumplan las condiciones establecidas por la normativa.

Por tanto, aunque la factura comercial es un documento fundamental, el valor en aduana no debe confundirse automáticamente con el importe de la factura.

Dependiendo de las características de la operación, al precio de la mercancía pueden tener que añadirse determinados conceptos que no estén incluidos inicialmente en la factura.

Por ejemplo, pueden ser relevantes determinados gastos relacionados con:

  • 🚢 Transporte de la mercancía hasta el lugar de entrada en el territorio aduanero de la Unión.
  • 🛡️ Seguro asociado al transporte.
  • 📦 Manipulación y otros gastos relacionados con el transporte.
  • 💶 Comisiones o determinados conceptos vinculados a la operación, cuando corresponda.

Esto significa que para determinar correctamente el valor en aduana no basta con mirar únicamente el precio de compra. Es necesario analizar las condiciones concretas de la operación y los conceptos que forman parte de ella.

El valor en aduana es uno de los elementos que intervienen en el cálculo de los derechos de importación.

Por ejemplo, si una mercancía tiene un valor determinado y está sujeta a un derecho arancelario ad valorem, ese porcentaje se aplicará sobre la base correspondiente.

Por ello, un valor en aduana incorrecto puede provocar que los derechos de importación se calculen de forma incorrecta.

Además, una declaración incorrecta puede dar lugar posteriormente a regularizaciones, ajustes o reclamaciones por parte de la Administración aduanera.

Por eso es importante que la información facilitada para el despacho sea completa y correcta desde el principio.

No.

Aunque el valor de transacción es el método principal, la normativa contempla otros métodos para aquellos casos en los que no pueda utilizarse.

Estos métodos se aplican siguiendo un orden establecido y pueden basarse, entre otros criterios, en:

  • El valor de transacción de mercancías idénticas.
  • El valor de transacción de mercancías similares.
  • El método deductivo.
  • El valor calculado.
  • Un método basado en medios razonables cuando no puedan aplicarse los anteriores.

Por este motivo, cuando el precio de la factura no puede utilizarse como base para determinar el valor en aduana, es necesario analizar la operación y aplicar el método que corresponda.

UN EJEMPLO SENCILLO

Imaginemos una empresa española que compra mercancía a un proveedor de un país tercero por 10.000 €.

La factura indica:

Mercancía: 10.000 €

Pero la operación también incluye determinados gastos de transporte y seguro hasta el lugar correspondiente de entrada en la Unión.

Esto significa que, dependiendo de las condiciones concretas de la operación, el valor relevante a efectos aduaneros puede ser diferente de los 10.000 € que aparecen como precio de la mercancía.

Este es uno de los motivos por los que la correcta valoración de una importación requiere revisar toda la operación y no únicamente la factura.

¿Qué diferencia hay entre valor de la mercancía y valor en aduana?

Son conceptos que pueden coincidir, pero no necesariamente son lo mismo.

Precio de la mercancía
→ Lo que se paga al proveedor por el producto.

Valor en aduana
→ El valor determinado conforme a las normas aduaneras y utilizado, entre otros fines, para calcular los derechos de importación.

La diferencia puede parecer pequeña, pero tiene importancia a la hora de realizar correctamente una declaración aduanera.

¿Qué debe revisar una empresa antes de importar?

Antes de realizar una operación, es recomendable comprobar:
✔️ El precio realmente pagado o por pagar.
✔️ Las condiciones de compraventa.
✔️ El Incoterm utilizado.
✔️ Los gastos de transporte y seguro.
✔️ Otros conceptos que puedan afectar al valor en aduana.
✔️ La documentación que acredita la operación.
Una buena preparación permite evitar errores y facilita la gestión del despacho.

En resumen

El valor en aduana no siempre coincide con el precio que aparece en la factura. Su determinación se realiza siguiendo las normas aduaneras y puede tener en cuenta diferentes elementos de la operación.

Determinarlo correctamente es fundamental para calcular adecuadamente los derechos de importación y evitar posibles incidencias posteriores.

Una correcta valoración también forma parte de una buena gestión aduanera.

¿Qué diferencia hay entre importar de la UE y de fuera de la UE?

Cuando una empresa compra mercancías en otro país, los trámites que debe realizar pueden ser muy diferentes dependiendo de dónde proceda la mercancía.

No es lo mismo comprar un producto a un proveedor de Francia que traerlo desde China, Estados Unidos o Reino Unido.

La principal diferencia está en que los países de la Unión Europea forman parte de la Unión Aduanera de la UE, mientras que las mercancías procedentes de países terceros están sujetas a formalidades aduaneras cuando entran en el territorio aduanero de la Unión.

Comprar dentro de la Unión Europea

Cuando una empresa española adquiere mercancías de otro Estado miembro de la Unión Europea, como Francia, Alemania o Italia, hablamos normalmente de una operación intracomunitaria, no de una importación aduanera.

Al encontrarse ambos países dentro de la Unión Aduanera, las mercancías pueden circular entre ellos sin derechos de aduana ni controles aduaneros en las fronteras interiores.

Esto simplifica considerablemente el movimiento de mercancías.

Eso no significa que no haya obligaciones para la empresa. Dependiendo de la operación, pueden existir obligaciones fiscales, contables y estadísticas, como la correcta declaración del IVA intracomunitario o, cuando corresponda, las obligaciones relacionadas con Intrastat.

¿Y qué ocurre cuando la mercancía viene de fuera de la UE?

La situación cambia cuando la mercancía procede de un país tercero, como China, Estados Unidos, India o Marruecos.

En estos casos, cuando la mercancía entra en la Unión Europea, pueden ser necesarias diferentes formalidades aduaneras.

Entre ellas pueden encontrarse:

  • Presentación de una declaración aduanera.
  • Clasificación arancelaria de la mercancía.
  • Determinación de su origen.
  • Determinación del valor en aduana.
  • Aplicación, cuando corresponda, de derechos de importación.
  • Aplicación del IVA a la importación.
  • Comprobación de posibles restricciones o requisitos específicos.
  • Controles aduaneros cuando proceda.

Por eso, una compra internacional fuera de la UE requiere una planificación diferente.

Imaginemos que una empresa de Mallorca compra el mismo tipo de producto a dos proveedores:

🇫🇷 Proveedor en Francia
La mercancía circula dentro de la Unión Europea y no se realiza un despacho de importación en la frontera entre Francia y España.

🇨🇳 Proveedor en China
La mercancía entra desde un país tercero en el territorio aduanero de la UE y debe cumplir las formalidades aduaneras correspondientes.

El producto puede ser exactamente el mismo, pero la gestión de la operación es diferente.

Este es un punto que puede generar confusión.

Que una mercancía llegue físicamente a España desde otro Estado miembro no significa necesariamente que su origen sea ese país.

Por ejemplo, una mercancía fabricada en China puede llegar a España después de haber pasado por Francia. El hecho de que el último transporte proceda de Francia no convierte automáticamente la mercancía en originaria de Francia.

Por eso es importante diferenciar entre origen, procedencia y lugar de expedición.

Antes de realizar una operación internacional, conviene saber:

1. De dónde procede la mercancía
Determinar si estamos ante una operación intracomunitaria o una entrada desde un país tercero.

2. Qué producto se está importando
La clasificación arancelaria puede determinar los derechos y requisitos aplicables.

3. Cuál es su origen
El origen puede ser relevante para la aplicación de medidas arancelarias y posibles preferencias comerciales.

4. Qué requisitos existen
Algunas mercancías pueden estar sujetas a autorizaciones, certificados o controles específicos.

5. Qué trámites son necesarios
En operaciones con países terceros, una correcta gestión aduanera es fundamental para evitar incidencias.

Si la operación cumple los requisitos para acogerse al perfeccionamiento activo, no tendría por qué soportar desde el principio los mismos costes aduaneros que tendría una importación definitiva.

Esto puede mejorar la planificación de los costes de la operación y evitar que la empresa adelante determinados derechos de importación cuando la mercancía está destinada a un proceso vinculado a una posterior exportación.

Por eso, para determinadas empresas con actividad internacional, el TPA puede convertirse en una herramienta de optimización de costes y de gestión aduanera.

Cuando una empresa importa mercancías desde fuera de la Unión Europea, contar con una agencia de aduanas permite delegar buena parte de las formalidades y gestiones aduaneras asociadas a la operación.

En Agencia Moranta gestionamos operaciones de importación y exportación, ayudando a nuestros clientes con la documentación, declaraciones y trámites necesarios para que sus mercancías puedan continuar su recorrido.

En resumen

La diferencia fundamental es sencilla:

Dentro de la UE → circulación de mercancías dentro de la Unión Aduanera, sin despacho de importación entre Estados miembros.

Desde fuera de la UE → entrada de mercancías desde un país tercero y cumplimiento de las formalidades aduaneras correspondientes.

Conocer esta diferencia antes de realizar una operación permite anticipar costes, requisitos y trámites y planificar mejor una compra internacional.

TPA: ¿puede ayudarte a reducir costes?

Cuando una empresa importa mercancías de fuera de la Unión Europea para transformarlas, repararlas o someterlas a determinados procesos antes de volver a exportarlas, los costes aduaneros pueden tener un peso importante en la operación.

En estos casos, existe una figura aduanera que puede resultar especialmente interesante: el perfeccionamiento activo, conocido tradicionalmente como Tráfico de Perfeccionamiento Activo (TPA).

Pero, ¿en qué consiste exactamente y cuándo puede ayudar a una empresa a reducir costes?

El perfeccionamiento activo es un régimen aduanero especial que permite introducir en el territorio aduanero de la Unión determinadas mercancías no pertenecientes a la UE para someterlas a operaciones de transformación, elaboración o reparación.

Una de sus principales ventajas es que, bajo las condiciones establecidas por la normativa y con la correspondiente autorización, determinados derechos de importación y otras medidas aplicables pueden quedar suspendidos mientras las mercancías están acogidas al régimen.

Una vez realizado el proceso previsto, las mercancías obtenidas pueden, por ejemplo, ser reexportadas fuera de la Unión.

Imaginemos una empresa que necesita importar temporalmente determinados materiales o componentes para utilizarlos en un proceso de fabricación o reparación y que posteriormente va a exportar el producto resultante.

Si la operación cumple los requisitos para acogerse al perfeccionamiento activo, no tendría por qué soportar desde el principio los mismos costes aduaneros que tendría una importación definitiva.

Esto puede mejorar la planificación de los costes de la operación y evitar que la empresa adelante determinados derechos de importación cuando la mercancía está destinada a un proceso vinculado a una posterior exportación.

Por eso, para determinadas empresas con actividad internacional, el TPA puede convertirse en una herramienta de optimización de costes y de gestión aduanera.

El régimen puede utilizarse en diferentes situaciones, siempre que se cumplan las condiciones establecidas para ello.

Por ejemplo:

  • Transformación de mercancías importadas para obtener un producto elaborado.
  • Fabricación utilizando materias primas o componentes procedentes de terceros países.
  • Reparación o mantenimiento de determinadas mercancías.
  • Otros procesos de perfeccionamiento autorizados por la normativa aduanera.

Cada operación debe analizarse de forma individual, ya que no todas las mercancías ni todas las empresas pueden acogerse automáticamente al régimen.

El perfeccionamiento activo no consiste simplemente en importar una mercancía y posteriormente exportarla.

La empresa debe cumplir una serie de condiciones y obligaciones aduaneras, entre ellas las relacionadas con la autorización del régimen, la identificación y control de las mercancías, los plazos y la correcta finalización del régimen.

Además, es necesario mantener una adecuada trazabilidad de las mercancías durante todo el proceso.

Por eso, antes de plantear esta posibilidad, es importante estudiar la operación y comprobar si el régimen es adecuado.

La gestión del perfeccionamiento activo requiere coordinación y un seguimiento adecuado de la operación.

En Agencia Moranta podemos encargarnos de las gestiones aduaneras relacionadas con este tipo de operaciones, desde la tramitación correspondiente hasta el seguimiento de las mercancías y la correcta gestión de las declaraciones y formalidades asociadas al régimen.

El objetivo es que la empresa pueda aprovechar las posibilidades que ofrece el TPA sin perder de vista sus obligaciones aduaneras.

En resumen

El perfeccionamiento activo puede ser una opción interesante para empresas que importan mercancías de terceros países para transformarlas, repararlas o utilizarlas en procesos productivos y posteriormente exportan.

Bien planteado y gestionado, puede contribuir a optimizar los costes asociados a determinadas operaciones internacionales.

Si tu empresa realiza este tipo de operaciones, en Agencia Moranta podemos estudiar tu caso y ayudarte con la gestión aduanera.

¿Quieres saber si el perfeccionamiento activo puede aplicarse a tu operación? Contacta con nosotros.