¿Qué diferencia hay entre importar de la UE y de fuera de la UE?

Cuando una empresa compra mercancías en otro país, los trámites que debe realizar pueden ser muy diferentes dependiendo de dónde proceda la mercancía.

No es lo mismo comprar un producto a un proveedor de Francia que traerlo desde China, Estados Unidos o Reino Unido.

La principal diferencia está en que los países de la Unión Europea forman parte de la Unión Aduanera de la UE, mientras que las mercancías procedentes de países terceros están sujetas a formalidades aduaneras cuando entran en el territorio aduanero de la Unión.

Comprar dentro de la Unión Europea

Cuando una empresa española adquiere mercancías de otro Estado miembro de la Unión Europea, como Francia, Alemania o Italia, hablamos normalmente de una operación intracomunitaria, no de una importación aduanera.

Al encontrarse ambos países dentro de la Unión Aduanera, las mercancías pueden circular entre ellos sin derechos de aduana ni controles aduaneros en las fronteras interiores.

Esto simplifica considerablemente el movimiento de mercancías.

Eso no significa que no haya obligaciones para la empresa. Dependiendo de la operación, pueden existir obligaciones fiscales, contables y estadísticas, como la correcta declaración del IVA intracomunitario o, cuando corresponda, las obligaciones relacionadas con Intrastat.

¿Y qué ocurre cuando la mercancía viene de fuera de la UE?

La situación cambia cuando la mercancía procede de un país tercero, como China, Estados Unidos, India o Marruecos.

En estos casos, cuando la mercancía entra en la Unión Europea, pueden ser necesarias diferentes formalidades aduaneras.

Entre ellas pueden encontrarse:

  • Presentación de una declaración aduanera.
  • Clasificación arancelaria de la mercancía.
  • Determinación de su origen.
  • Determinación del valor en aduana.
  • Aplicación, cuando corresponda, de derechos de importación.
  • Aplicación del IVA a la importación.
  • Comprobación de posibles restricciones o requisitos específicos.
  • Controles aduaneros cuando proceda.

Por eso, una compra internacional fuera de la UE requiere una planificación diferente.

Imaginemos que una empresa de Mallorca compra el mismo tipo de producto a dos proveedores:

🇫🇷 Proveedor en Francia
La mercancía circula dentro de la Unión Europea y no se realiza un despacho de importación en la frontera entre Francia y España.

🇨🇳 Proveedor en China
La mercancía entra desde un país tercero en el territorio aduanero de la UE y debe cumplir las formalidades aduaneras correspondientes.

El producto puede ser exactamente el mismo, pero la gestión de la operación es diferente.

Este es un punto que puede generar confusión.

Que una mercancía llegue físicamente a España desde otro Estado miembro no significa necesariamente que su origen sea ese país.

Por ejemplo, una mercancía fabricada en China puede llegar a España después de haber pasado por Francia. El hecho de que el último transporte proceda de Francia no convierte automáticamente la mercancía en originaria de Francia.

Por eso es importante diferenciar entre origen, procedencia y lugar de expedición.

Antes de realizar una operación internacional, conviene saber:

1. De dónde procede la mercancía
Determinar si estamos ante una operación intracomunitaria o una entrada desde un país tercero.

2. Qué producto se está importando
La clasificación arancelaria puede determinar los derechos y requisitos aplicables.

3. Cuál es su origen
El origen puede ser relevante para la aplicación de medidas arancelarias y posibles preferencias comerciales.

4. Qué requisitos existen
Algunas mercancías pueden estar sujetas a autorizaciones, certificados o controles específicos.

5. Qué trámites son necesarios
En operaciones con países terceros, una correcta gestión aduanera es fundamental para evitar incidencias.

Si la operación cumple los requisitos para acogerse al perfeccionamiento activo, no tendría por qué soportar desde el principio los mismos costes aduaneros que tendría una importación definitiva.

Esto puede mejorar la planificación de los costes de la operación y evitar que la empresa adelante determinados derechos de importación cuando la mercancía está destinada a un proceso vinculado a una posterior exportación.

Por eso, para determinadas empresas con actividad internacional, el TPA puede convertirse en una herramienta de optimización de costes y de gestión aduanera.

Cuando una empresa importa mercancías desde fuera de la Unión Europea, contar con una agencia de aduanas permite delegar buena parte de las formalidades y gestiones aduaneras asociadas a la operación.

En Agencia Moranta gestionamos operaciones de importación y exportación, ayudando a nuestros clientes con la documentación, declaraciones y trámites necesarios para que sus mercancías puedan continuar su recorrido.

En resumen

La diferencia fundamental es sencilla:

Dentro de la UE → circulación de mercancías dentro de la Unión Aduanera, sin despacho de importación entre Estados miembros.

Desde fuera de la UE → entrada de mercancías desde un país tercero y cumplimiento de las formalidades aduaneras correspondientes.

Conocer esta diferencia antes de realizar una operación permite anticipar costes, requisitos y trámites y planificar mejor una compra internacional.

TPA: ¿puede ayudarte a reducir costes?

Cuando una empresa importa mercancías de fuera de la Unión Europea para transformarlas, repararlas o someterlas a determinados procesos antes de volver a exportarlas, los costes aduaneros pueden tener un peso importante en la operación.

En estos casos, existe una figura aduanera que puede resultar especialmente interesante: el perfeccionamiento activo, conocido tradicionalmente como Tráfico de Perfeccionamiento Activo (TPA).

Pero, ¿en qué consiste exactamente y cuándo puede ayudar a una empresa a reducir costes?

El perfeccionamiento activo es un régimen aduanero especial que permite introducir en el territorio aduanero de la Unión determinadas mercancías no pertenecientes a la UE para someterlas a operaciones de transformación, elaboración o reparación.

Una de sus principales ventajas es que, bajo las condiciones establecidas por la normativa y con la correspondiente autorización, determinados derechos de importación y otras medidas aplicables pueden quedar suspendidos mientras las mercancías están acogidas al régimen.

Una vez realizado el proceso previsto, las mercancías obtenidas pueden, por ejemplo, ser reexportadas fuera de la Unión.

Imaginemos una empresa que necesita importar temporalmente determinados materiales o componentes para utilizarlos en un proceso de fabricación o reparación y que posteriormente va a exportar el producto resultante.

Si la operación cumple los requisitos para acogerse al perfeccionamiento activo, no tendría por qué soportar desde el principio los mismos costes aduaneros que tendría una importación definitiva.

Esto puede mejorar la planificación de los costes de la operación y evitar que la empresa adelante determinados derechos de importación cuando la mercancía está destinada a un proceso vinculado a una posterior exportación.

Por eso, para determinadas empresas con actividad internacional, el TPA puede convertirse en una herramienta de optimización de costes y de gestión aduanera.

El régimen puede utilizarse en diferentes situaciones, siempre que se cumplan las condiciones establecidas para ello.

Por ejemplo:

  • Transformación de mercancías importadas para obtener un producto elaborado.
  • Fabricación utilizando materias primas o componentes procedentes de terceros países.
  • Reparación o mantenimiento de determinadas mercancías.
  • Otros procesos de perfeccionamiento autorizados por la normativa aduanera.

Cada operación debe analizarse de forma individual, ya que no todas las mercancías ni todas las empresas pueden acogerse automáticamente al régimen.

El perfeccionamiento activo no consiste simplemente en importar una mercancía y posteriormente exportarla.

La empresa debe cumplir una serie de condiciones y obligaciones aduaneras, entre ellas las relacionadas con la autorización del régimen, la identificación y control de las mercancías, los plazos y la correcta finalización del régimen.

Además, es necesario mantener una adecuada trazabilidad de las mercancías durante todo el proceso.

Por eso, antes de plantear esta posibilidad, es importante estudiar la operación y comprobar si el régimen es adecuado.

La gestión del perfeccionamiento activo requiere coordinación y un seguimiento adecuado de la operación.

En Agencia Moranta podemos encargarnos de las gestiones aduaneras relacionadas con este tipo de operaciones, desde la tramitación correspondiente hasta el seguimiento de las mercancías y la correcta gestión de las declaraciones y formalidades asociadas al régimen.

El objetivo es que la empresa pueda aprovechar las posibilidades que ofrece el TPA sin perder de vista sus obligaciones aduaneras.

En resumen

El perfeccionamiento activo puede ser una opción interesante para empresas que importan mercancías de terceros países para transformarlas, repararlas o utilizarlas en procesos productivos y posteriormente exportan.

Bien planteado y gestionado, puede contribuir a optimizar los costes asociados a determinadas operaciones internacionales.

Si tu empresa realiza este tipo de operaciones, en Agencia Moranta podemos estudiar tu caso y ayudarte con la gestión aduanera.

¿Quieres saber si el perfeccionamiento activo puede aplicarse a tu operación? Contacta con nosotros.